7 agosto, 2022

“No miremos solamente luchar, luchemos”

Por Sayra Arceda


“Conchita“ Palacios Herrera

Primera doctora en medicina de Nicaragua y Centroamérica, activa luchadora por los derechos de las mujeres. Cuando veamos su nombre recordemos parte de su ejemplar historia.

Conchita Palacios nació en El Sauce, 5 de diciembre, 1893 en una familia muy pobre. Estudió hasta sexto grado con dificultad por la situación económica pero en 1919 solicitó un beca en la Escuela Normal de Señoritas donde conoció a Josefa Toledo de Aguerri, una feminista que le apoyó en su esfuerzo por terminar sus estudios de bachillerato y magisterio2.

Luego entró a la Escuela de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León siendo la única estudiante mujer; porque la carrera de Medicina era una exclusiva para hombres, muchos de sus condiscípulos la rechazaban, llegando a ponerle en su bolsillo dedos y testículos, que eran extraídos de cuerpos durante las horas de prácticas. Incluso monseñor Simeón Pereira y Castellón Obispo de León calificó de “perverso” su afán por estudiar medicina. Debido al hostigamiento se marchó a México.

El doctor Carlos Tünnermann Bernheim, ex rector de la UNAN León, comentó:

“No había una prohibición legal o en los estatutos de la universidad, pero socialmente no era bien visto que una mujer se expusiera al contacto con cuerpos desnudos, cadáveres, que estuviera interna y que hiciera turnos nocturnos rodeada de hombres.”

Estudió en la “Escuela Nacional de Medicina” en Ciudad de México entre 1921 y 1926. Ingresó a dicha institución el 2 de diciembre de 1921. En 1926 se casó con el ingeniero Lorenzo Zelaya, hondureño, y tuvieron una hija, María Elena Zelaya Palacios.

Primera doctora en medicina de Nicaragua

El 26 de octubre de 1926 solicita examen profesional, se le otorga, y lo presenta los días 22 y 23 de diciembre de 1927. El examen práctico se desarrolla en el Hospital General. Fue aprobada por mayoría de votos. El 28 de diciembre de 1934 presentó para su registro ante el Departamento de Salubridad el título que la acreditaba como Médico y Cirujano, que le fue expedido por la Secretaría de Educación Pública el 26 de noviembre de 1928.

Perteneció al Frente Único pro Derechos de la Mujer. Durante las noches dio clases a obreros y durante el día como voluntaria apoyó las causas sociales relacionadas con mujeres y niños.

En su camino como profesional y feminista se encontró con personalidades como Gabriela Mistral a quien conoció al ser escogida para darle el discurso de bienvenida. Mistral al escuchar su discurso quedó impresionada y se dio cuenta de que era de escasos recursos por lo que solicitó se le concediera una beca completa; llegó a relacionarse también con el Che Guevara, Pablo Neruda y Salvador Allende.

Graduada con honores, volvió a Nicaragua para contribuir con el desarrollo de la medicina en su país natal, pero por sus acciones políticas en apoyo al general Augusto C. Sandino contra la ocupación estadounidense5 fue encarcelada durante el gobierno de José María Moncada. Cuando fue liberada, decidió volver a México pero esta vez como exiliada en donde realizó dos postgrados.

Regresó a Nicaragua en 1947 pero Anastasio Somoza García, no toleró su presencia y tuvo que volver a México.

En 1971 se detectaron leucemia, razón por la que quiso volver a Nicaragua pero Anastasio Somoza Debayle le negó la entrada. Finalmente logró volver al país en 1979, después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. En 1980recibe el “Doctorado Honoris Causa” otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, donde había iniciado sus estudios de medicina.

“La ciencia no tiene sexo, ni credo religioso, ni color político, mucho menos estatus social. Por eso invito a todas las mujeres que aspiran por una carrera profesional o técnica, a todas las mujeres que poseen inquietudes científicas, a que nos unamos y luchemos juntas.”

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