7 agosto, 2022

Problemas de salud que se pueden desarrollar durante el embarazo.

Las visitas prenatales regulares ayudan al médico a identificar problemas de salud potenciales precozmente y tomar medidas para controlarlos, a fin de proteger la salud de la madre y del feto en desarrollo. Estos problemas incluyen:

  • Anemia por deficiencia de hierro

La anemia ocurre cuando el recuento de glóbulos rojos (hemoglobina o hematocritos) es bajo. La anemia por deficiencia de hierro es el tipo de anemia más común. El hierro es parte de la hemoglobina que permite a la sangre transportar oxígeno. Las mujeres embarazadas necesitan más hierro de lo normal para la mayor cantidad de sangre en su cuerpo y para el bebé en desarrollo.2 Los síntomas de la deficiencia de hierro incluyen sensación de cansancio o debilidad, palidez, sensación de desmayos o falta de aire. Su médico podría recomendarle suplementos de hierro y ácido fólico.

  • Preeclampsia

La preeclampsia comienza después de las 20 semanas de embarazo. Esta enfermedad provoca presión arterial alta, hinchazón de las manos y el rostro, dolor abdominal, visión borrosa, mareos y dolores de cabeza. En algunos casos pueden sufrirse convulsiones (esto se llama eclampsia). La única cura definitiva para la preeclampsia y la eclampsia es hacer nacer al bebé. Si esto resultara en un parto prematuro, deberán sopesarse los riesgos y beneficios de adelantar el parto para la madre y el feto frente a los riesgos asociados al nacimiento prematuro del bebé.

  • Aborto espontáneo

La pérdida del embarazo por causas naturales antes de las 20 semanas de gestación se considera un aborto espontáneo. Hasta un 20% de los embarazos conocidos termina en un aborto espontáneo.7 Las causas más comunes de aborto espontáneo en el primer trimestre son los problemas cromosómicos. Los síntomas pueden incluir contracciones o sangrado. Es común que haya manchado al principio del embarazo y esto no significa que vaya a tener un aborto espontáneo.

  • Diabetes gestacional

La diabetes gestacional ocurre cuando los niveles de azúcar en la sangre se vuelven demasiado altos durante el embarazo. Cada año, en los Estados Unidos se diagnostica esta enfermedad a entre el 5% y el 6% de las mujeres embarazadas.4 En general, la enfermedad se detecta mediante un procedimiento de dos pasos: una prueba de glucemia a las 24 a 28 semanas de embarazo seguida de una prueba de diagnóstico llamada prueba de tolerancia oral a la glucosa. La diabetes gestacional aumenta el riesgo de que el bebé sea demasiado grande (macrosomía), de preeclampsia (una enfermedad marcada por un aumento súbito de la presión arterial de la mujer embarazada, junto con la presencia de proteínas en la orina luego de las 20 semanas de embarazo) y de parto por cesárea. El tratamiento incluye controlar los niveles de azúcar en la sangre a través de una dieta sana y ejercicio y de medicamentos, si los valores de azúcar continúan altos5

  • Depresión

Algunas mujeres tienen una tristeza extrema durante el embarazo. No hay una única causa de depresión, pero podría ser el resultado de cambios hormonales, estrés, antecedentes familiares o cambios en la química o la estructura del cerebro.6 La depresión puede dañar al bebé en desarrollo si no se cuida a sí misma durante el embarazo, incluido el ir a las visitas prenatales regulares y evitar el consumo de alcohol y tabaco. Consulte a su médico sobre opciones de tratamiento.

  • Hiperémesis gravídica

Algunas mujeres tienen náuseas y vómitos graves y persistentes durante el embarazo que exceden las típicas náuseas matinales. Podrían recetársele medicamentos para ayudar a controlar las náuseas. Las mujeres con hiperémesis gravídica podrían requerir hospitalización para que reciban los líquidos y los nutrientes que necesitan a través de un tubo intravenoso. Con frecuencia, este problema mejora pasadas las 20 semanas de embarazo.

  • Placenta previa

Este problema se presenta cuando la placenta cubre parte de la abertura del cuello uterino dentro del útero. Puede provocar sangrado sin dolor durante el segundo y el tercer trimestre. El profesional de la salud podría indicarle que haga reposo. Podría requerir hospitalización si el sangrado es abundante o continúa ocurriendo.

  • Desprendimiento de la placenta

En algunas mujeres, la placenta se desprende de la pared uterina. Esta separación o este desprendimiento pueden ser leves, moderados o graves. Si es grave, el feto no puede obtener el oxígeno y los nutrientes necesarios para sobrevivir. El desprendimiento de la placenta puede provocar sangrado, contracciones o sensibilidad uterina. El tratamiento depende de la gravedad del desprendimiento y cuán avanzado esté el embarazo. Los casos graves podrían requerir un parto prematuro.

  • Problemas fetales

Los posibles problemas en el feto incluyen disminución de los movimientos luego de 28 semanas de embarazo y tener un tamaño más pequeño de lo normal. Estos embarazos con frecuencia requieren un seguimiento más exhaustivo y más pruebas como exámenes por ultrasonido, monitoreos cardíacos fetales y perfiles biofísicos, así como un posible parto prematuro.

  • Presión arterial alta relacionada con el embarazo

Las mujeres con presión arterial alta que se inicia después de las 20 semanas de embarazo deberán ser monitoreadas con cuidado debido al riesgo de preeclampsia.

  • Trabajo de parto prematuro

Comenzar el trabajo de parto antes de que el feto llegue a término (37 semanas) es un factor de riesgo importante de complicaciones para el bebé y de partos prematuros futuros.


Estar al tanto de los síntomas de estos problemas y recibir cuidados prenatales regulares puede prevenir los problemas de salud y ayudar a que reciba tratamiento lo más pronto posible.

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